Confesiones de una librera friki: Nochebuena
Son las ocho de la mañana y en lo único que puedo pensar es en escribir estas palabras que rondan mi mente.
No sé cómo hemos conseguido mantenernos abiertos durante tanto tiempo. En unos meses cumpliremos siete años y creo que la experiencia de emprender es como la cara y la cruz de una moneda. Es algo que no deseo para mi hijo, pero que, al mismo tiempo, me reconforta, porque en el camino encuentro a personas buenas —y a otras no tanto—, pero siempre, siempre, me llevo un aprendizaje. Darle vueltas a las cosas es un verdadero desgaste mental, pero también una fuente de reflexión para personas tan intensas como yo, y gracias a ello hoy puedo escribir estas palabras que nacen del corazón.
No quiero engañar a nadie diciendo que emprender es maravilloso, porque no lo es. Hay que invertir mucho dinero, renunciar a muchas cosas —entre ellas algo muy preciado para mí: el tiempo—. Hay que sacrificar sueños y convivir con una inestabilidad que siempre ronda mi cabeza y que se transforma en miedo cuando pienso en qué legado voy a dejarle a mi hijo.
Pero hay algo que siempre me atrae de este sueño al que Antonio y yo dedicamos cuerpo y alma. Algo que me anima a seguir adelante, algo que me da fuerzas para luchar, y ese algo es el amor.
Amor por mi hijo, por mis sueños, por la gente bonita que conozco cada día, esa que no te halaga con mentiras falsas ni con hipocresía. Amor por mi familia, amor por el proyecto común de Antonio y mío —no solo como compañero de vida—. Amor por la generosidad, por las palabras bonitas, por intentar hacer la vida de quienes nos rodean un poco mejor. Podría seguir enumerando, pero entonces este escrito se alargaría demasiado.
Y quizás por eso, de lo que sí estoy segura es de que el mundo, muchas veces, avanza gracias a ese amor silencioso que no presume, que no se ve, pero que está ahí, esperando a que alguien lo despierte.
Ojalá este año ese amor despierte en todos nosotros, y que quienes ya lo sienten sigan despiertos y soñando conmigo.
¡Que paséis una feliz nochebuena!
Fdo. Ester
